Los excesos navideños, que casi todos cometemos, no tienen como consecuencia exclusiva unos kilos de más, sino haber sometido a nuestro organismo al proceso de altas dosis de proteínas, grasas, azúcares y alcohol.
Las dietas drásticas una vez acaban las fiestan pueden conseguir que perdamos los kilos acumulados, pero, además de recuperarlos si no se mantiene una alimentación equilibrada, tampoco habremos ayudado mucho en la depuración de nuestro organismo.
Si queremos 'limpiar' lo mejor es aumentar el consumo de frutas y vegetales, antioxidantes que ayudan a equilibrar el elevado consumo de los productos anteriormente citados.
Un par de días desayunando a base de zumos de frutas o frutas y café, consumir consomés o caldos que contengan apio y puerro en cantidad no menor a dos litros al día para eliminar los líquidos retenidos y no dejar de comer una cantidad razonable de hidratos de carbono (pan y arroz son las mejores opciones) para que no se produzca ansiedad o falta de glucosa, son buenas medidas para contrarrestar los excesos navideños.
Este blog pretende ofrecer consejos que permitan mejorar la salud a través de la alimentación
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sábado, 5 de enero de 2013
Antioxidantes posnavideños
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jueves, 15 de noviembre de 2012
No solo es lo que comes, sino cuándo lo comes
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Científicos de la Escuela Perelman de Medicina de la Universidad de Pensilvania, en Estados Unidos, han comprobado cómo variando el momento de la ingesta, el aumento de peso también cambiaba. El experimento se hizo con ratones a los que se les suministraba la misma cantidad de calorías pero en momentos distintos (en el caso de los ratones, que son animales de actividad nocturna, se les alimentaba más por el día).
En el caso de los humanos la experiencia demuestra que los alimentos con mayor aporte calórico (hidratos de carbono complejos especialmente y grasas) consumidos por la noche, provocan mayor grado de obesidad que si los incluyéramos en el desayuno, por ejemplo. El refranero, una vez más, acierta cuando recomienda desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo (con dos tentempiés: uno entre desayuno y almuerzo y otro entre almuerzo y cena).
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martes, 6 de noviembre de 2012
Menopausia, alimentación y hábitos saludables
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| ensanluispotosi.com |
Los cambios hormonales que se producen en este periodo provocan que nuestro organismo produzca menos estrógenos y progesterona, lo que contribuye a que se almacene más grasa, especialmente en la zona abdominal, justamente donde supone mayor riesgo cardiovascular.
Lo cierto es que, sin comer más y sin cambiar las costumbres el peso aumenta, y la solución pasa, inexorablemente, por un cambio en ambas cuestiones.
Las mujeres menopáusicas que quieren perder peso o mantenerse si el que tienen es adecuado, deben aumentar su actividad física o empezar a moverse si no lo hacen habitualmente. Si no se practica ejercicio como norma lo idóneo es empezar caminando media hora diaria a buen ritmo para incrementar semanalmente el tiempo hasta llegar a una hora diaria.
Además hay que comer menos. Está claro que las calorías consumidas en caso de subir de peso son demasiadas, por lo que la ingesta debe bajar, especialmente en grasas (fuera lácteos enteros o semidesnatados y grasas animales), situando los hidratos de carbono complejos en los momentos adecuados (desayuno y almuerzo).
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miércoles, 17 de octubre de 2012
Desayuno: no te lo saltes
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Pero es que además científicos del Imperial College de Londres, en el Reino Unido han comprobado, mediante el uso de escáneres cerebrales, que las personas que no desayunan tienen, horas más tarde, más ganas de consumir alimentos ricos en grasas y calorías, al margen de que ayunar les hace comer más durante el almuerzo.
En definitiva se comprueba, una vez más, que dejar de comer para perder peso hace más atractivos los alimentos calóricos, que no deben desterrarse de la dieta diaria, sino moderar su ingesta. Desayunar calma el apetito, algo que sabíamos por la experiencia y que ahora confirmamos por medio de escáneres cerebrales
jueves, 23 de agosto de 2012
No limites, sustituye
Las 'dietas milagro' que proliferan últimamente (aunque pocas son nuevas), suponen, además de en ocasiones un serio riesgo para la salud, un enorme aburrimiento para quienes las llevan a cabo. Limitar la ingesta de determinados alimentos durante un tiempo prolongado deriva, invariablemente, en una carencia nutricional y en un deseo por el manjar prohibido.
La clave para un cambio permanente en la forma de alimentarnos se basa, no en la limitación, sino en la sustitución y en la variedad. Incluso para aquellos que tengan sobrepeso y que requieran una ingesta calórica menor, es importante comer casi de todo. Hay pocas cosas que podemos y debemos erradicar de nuestra dieta: las grasas trans, los azúcares añadidos o la sal en exceso por ejemplo.
De resto el objetivo debe ser el equilibrio. La vida no es lineal y nos lleva, en algunas ocasiones, a un exceso gastronómico o a una salida de la dieta normal diaria. En esos casos lo apropiado es compensar. Si hemos sobrepasado la cantidad de hidratos de carbono complejos (pan, papas, pasta...) recomendable en una comida, lo lógico es no consumir más a lo largo del día o utilizar ese comodín estupendo del que disponemos en forma de ejercicio fisico.
La clave para un cambio permanente en la forma de alimentarnos se basa, no en la limitación, sino en la sustitución y en la variedad. Incluso para aquellos que tengan sobrepeso y que requieran una ingesta calórica menor, es importante comer casi de todo. Hay pocas cosas que podemos y debemos erradicar de nuestra dieta: las grasas trans, los azúcares añadidos o la sal en exceso por ejemplo.
De resto el objetivo debe ser el equilibrio. La vida no es lineal y nos lleva, en algunas ocasiones, a un exceso gastronómico o a una salida de la dieta normal diaria. En esos casos lo apropiado es compensar. Si hemos sobrepasado la cantidad de hidratos de carbono complejos (pan, papas, pasta...) recomendable en una comida, lo lógico es no consumir más a lo largo del día o utilizar ese comodín estupendo del que disponemos en forma de ejercicio fisico.
domingo, 27 de mayo de 2012
De los lácteos, el yogur
La cultura alimenticia occidental sitúa la leche en un lugar predominante. Aunque tal hecho tiene sus defensores y sus detractores (incluso entre profesionales de la medicina y la nutrición), no pretendo con esta entrada incidir en la polémica, sino defender el que, a mi juicio, es el lácteo más beneficioso para nuestra salud: el yogur.
Este producto procedente de la leche (generalmente de vaca pero afortunadamente no en exclusiva), está sometido a un proceso de fermentación y es rico en proteínas de alto valor biológico, calcio de fácil asimilación, vitaminas del grupo B, así como vitamina A y D.
Para obtener yogur se añaden a la leche pasteurizada distintas bacterias que benefician nuestro intestino. Es al elevar su temperatura cuando se produce ese pequeño milagro que supone que la lactosa, ese azúcar que contiene la leche y que tantas intolerancias provoca, se convierta en benéfico ácido láctico y que las grasas y proteínas se predigieran. Todos los beneficios de la leche sin muchos de sus perjuicios, sin duda.
Este producto procedente de la leche (generalmente de vaca pero afortunadamente no en exclusiva), está sometido a un proceso de fermentación y es rico en proteínas de alto valor biológico, calcio de fácil asimilación, vitaminas del grupo B, así como vitamina A y D.
Para obtener yogur se añaden a la leche pasteurizada distintas bacterias que benefician nuestro intestino. Es al elevar su temperatura cuando se produce ese pequeño milagro que supone que la lactosa, ese azúcar que contiene la leche y que tantas intolerancias provoca, se convierta en benéfico ácido láctico y que las grasas y proteínas se predigieran. Todos los beneficios de la leche sin muchos de sus perjuicios, sin duda.
sábado, 31 de marzo de 2012
Delicioso y nutritivo pan
Confieso mi debilidad por el pan. Su olor, su textura, su sabor..., es una delicia para lo sentidos a la que, no solo no quiero, sino que no debo renunciar. Ni yo, ni prácticamente nadie.
Los cereales deben formar parte de cualquier dieta, aunque sea hipocalórica, aunque estemos sobrados de peso, a pesar de lo demonizados que están y pese a que haya quien sostenga que su aporte calórico es excesivo. De hecho, y aunque no todos los panes son iguales, dos rebanadas de pan de molde integral aportan unas 110 calorías, por poner un ejemplo.
El pan es una fuente de fibra excelente (por eso debe elegirse integral y, a ser posible, variar la composición de los cereales que lo integran. Hay vida más allá del trigo, buenos ejemplos son el centeno, la avena o la espelta). En caso de que debamos llevar una dieta hipocalórica lo idóneo es consumirlo en el desayuno y, en menor cantidad, en el almuerzo. Es un hidrato de carbono complejo que nos proporciona energía rápida y, aunque sea en baja proporción, también nos aporta proteínas de origen vegetal. A ello se suma que casi no tenga grasas.
La clave, una vez más, está en la moderación.
Los cereales deben formar parte de cualquier dieta, aunque sea hipocalórica, aunque estemos sobrados de peso, a pesar de lo demonizados que están y pese a que haya quien sostenga que su aporte calórico es excesivo. De hecho, y aunque no todos los panes son iguales, dos rebanadas de pan de molde integral aportan unas 110 calorías, por poner un ejemplo.
El pan es una fuente de fibra excelente (por eso debe elegirse integral y, a ser posible, variar la composición de los cereales que lo integran. Hay vida más allá del trigo, buenos ejemplos son el centeno, la avena o la espelta). En caso de que debamos llevar una dieta hipocalórica lo idóneo es consumirlo en el desayuno y, en menor cantidad, en el almuerzo. Es un hidrato de carbono complejo que nos proporciona energía rápida y, aunque sea en baja proporción, también nos aporta proteínas de origen vegetal. A ello se suma que casi no tenga grasas.
La clave, una vez más, está en la moderación.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Benéficos alimentos crudos
La cantidad de nutrientes que nos aportan en relación a los alimentos cocidos es muy significtiva. Consumir frutas, hortalizas y frutos secos crudos es muy beneficioso para nuestra salud y es una alternativa que es positivo escoger siempre que se pueda.
La composición de los alimentos crudos no se modifica por las altas temperaturas, por lo que conservan todas sus vitaminas, minerales y oligoelementos, así como las enzimas que facilitan la digestión. Las grasas que los forman no se transforman en las peligrosas trans, puesto que no sufren procesos de modificación.
Los alimentos crudos suelen ser ricos en potasio y bajos en sodio, lo que los convierte en perfectos en dietas depurativas, además, consumirlos en abundancia ayuda a evitar alimentos grasos o ricos en hidratos de carbono, lo que los hace idóneos cuando hay intención de adelgazar. Cuando no se cocinan los alimentos que consumimos son mucho más sabrosos, no necesitan de muchos añadidos para que nos gusten y se preparan con facilidad.
En cualquier caso, siempre es recomendable conocer el orígen de los productos que consumimos crudos, así como tener especial cuidado a la hora de comerlos en lo referido a su limpieza, puesto que, en muchas ocasiones, los productos químicos que se utilizan para su conservación pueden hacerlos más perjudiciales que beneficiosos.
La composición de los alimentos crudos no se modifica por las altas temperaturas, por lo que conservan todas sus vitaminas, minerales y oligoelementos, así como las enzimas que facilitan la digestión. Las grasas que los forman no se transforman en las peligrosas trans, puesto que no sufren procesos de modificación.
Los alimentos crudos suelen ser ricos en potasio y bajos en sodio, lo que los convierte en perfectos en dietas depurativas, además, consumirlos en abundancia ayuda a evitar alimentos grasos o ricos en hidratos de carbono, lo que los hace idóneos cuando hay intención de adelgazar. Cuando no se cocinan los alimentos que consumimos son mucho más sabrosos, no necesitan de muchos añadidos para que nos gusten y se preparan con facilidad.
En cualquier caso, siempre es recomendable conocer el orígen de los productos que consumimos crudos, así como tener especial cuidado a la hora de comerlos en lo referido a su limpieza, puesto que, en muchas ocasiones, los productos químicos que se utilizan para su conservación pueden hacerlos más perjudiciales que beneficiosos.
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