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martes, 2 de octubre de 2012

Los extra azucarados cereales de desayuno

Los encontramos en casi todas las despensas, especialmente en aquellos hogares en los que hay niños. Los cereales de desayuno han pasado a formar parte habitual de nuestra dieta, sobre todo en desayunos y meriendas, aunque hay quien los incorpora en cenas también. Craso error.
La mayoría de los cereales de desayuno que encontramos en los supermercados contiene una gran cantidad de azúcares (jarabe de fructosa, glucosa, chocolate o miel) que disminuye su calidad nutricional con el fin de hacerlos más sabrosos. En muchas ocasiones constatamos además que tienen grasas trans y un exceso de sal, lo que los convierte en absolutamente prescindibles cuando no evitables.
Es fundamental, si optamos por incluirlos en nuestra dieta, leer cuidadosamente el etiquetado nutricional, así como comparar unos y otros para comprobar las cantidades de algunos de estos productos inconvenientes. Sin todos los añadidos nocivos los cereales de desayuno son una excelente opción, y está en nuestra mano elegir los adecuados. En cualquier caso no debemos olvidar que hay alternativas saludables como el pan, los bizcochos caseros o las galletas artesanales...

jueves, 23 de agosto de 2012

No limites, sustituye

Las 'dietas milagro' que proliferan últimamente (aunque pocas son nuevas), suponen, además de en ocasiones un serio riesgo para la salud, un enorme aburrimiento para quienes las llevan a cabo. Limitar la ingesta de determinados alimentos durante un tiempo prolongado deriva, invariablemente, en una carencia nutricional y en un deseo por el manjar prohibido.
La clave para un cambio permanente en la forma de alimentarnos se basa, no en la limitación, sino en la sustitución y en la variedad. Incluso para aquellos que tengan sobrepeso y que requieran una ingesta calórica menor, es importante comer casi de todo. Hay pocas cosas que podemos y debemos erradicar de nuestra dieta: las grasas trans, los azúcares añadidos o la sal en exceso por ejemplo.
De resto el objetivo debe ser el equilibrio. La vida no es lineal y nos lleva, en algunas ocasiones, a un exceso gastronómico o a una salida de la dieta normal diaria. En esos casos lo apropiado es compensar. Si hemos sobrepasado la cantidad de hidratos de carbono complejos (pan, papas, pasta...) recomendable en una comida, lo lógico es no consumir más a lo largo del día o utilizar ese comodín estupendo del que disponemos en forma de ejercicio fisico.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Cuidado con los zumos de frutas envasados

Son cómodos de transportar, saben bien y nos hacen pensar en muchas ocasiones que consumimos productos saludables. Son los zumos de frutas envasados, un producto del que se abusa sobre todo en la infancia, a pesar de que numerosos pediatras han advertido sobre sus riesgos.
Este tipo de bebidas es rica en azúcares de absorción rápida, esa que se queda en la boca y aumenta la acidez de la placa dental provocando caries. Por esta misma razón tienen un alto contenido en calorías, promoviendo la obesidad sin proporcionar valor nutritivo apenas, puesto que la mayoría de este aporte energético lo constituyen calorías vacías. Pero es que además este tipo de zumos suele contener sorbitol, un edulcorante que se absorbe mal y que puede provocar flatulencias y a veces diarrea.
Por si fuera poco, y debido a la mala política de etiquetado reinante en España, en muchas ocasiones no sabemos qué estamos tomando realmente, pese a que parece que el Parlamento Europeo acaba de aprobar una norma para clarificar los contenidos.
No caigamos en el error de pensar que el agua es una mala opción para que los niños lleven en sus mochilas al colegio, de hecho es la mejor alternativa. Pero tampoco creamos que los zumos de frutas deben consumirse por norma entre los adultos porque el aporte nutritivo es escaso.