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miércoles, 9 de octubre de 2013

Arroz, elígelo integral

Foto: hogarutil.com
Es uno de los cereales más consumidos en el mundo, hasta el punto de que muchos países asiáticos basan en él su alimentación. El arroz, cuyo consumo en España ha aumentado de forma considerable en los últimos años a consecuencia de la crisis económica, es un formidable alimento que por desgracia en nuestro país comemos desperdiciando la mayoría de sus nutrientes. De los 7 kilos de arroz que consumimos por habitante y año la mayoría es blanco.
El arroz es rico en carbohidratos, principal fuente de energía de nuestra alimentación. Si lo escogemos blanco, es decir si optamos por consumirlo sin su cáscara (salvado), obtendremos esos carbohidratos pero apenas nada más, puesto que habremos desechado la fibra. Sin su cáscara el arroz también pierde gran parte de vitaminas y minerales, mientras que con ella se hace un alimento de lenta absorción, lo que aumenta la sensación de saciedad. Además contiene una importante cantidad de aminoácidos esenciales para el organismo.
Las Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) coloca al arroz en la base de la pirámide alimenticia, recomendando su consumo alterno con pasta, pan u otros cereales, siempre que sea posible integrales. En la actualidad existe en el mercado un amplia oferta de arroces integrales que merece la pena descubrir y consumir.

domingo, 7 de julio de 2013

Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo

todococinarecetas.com
Ser cuidadoso a la hora de elegir lo que se cena proporciona diversas ventajas que conviene tener en cuenta.
A pesar de que debido a nuestros horarios tendemos a hacer de las cenas una comida poco cuidada, tendríamos que ser conscientes de que tras la última comida del día la actividad física va a ser prácticamente nula, por lo que el proceso digestivo será más costoso. Además, si se opta constantemente por los hidratos de carbono (pan, pasta, arroz, papas...) suele producirse en muchos casos un aumento de peso o una dificultad en la pérdida, puesto que acumularemos triglicéridos en forma de tejido adiposo. Los hidratos de carbono suelen ir acompañados en las cenas por embutidos (chorizo, salchichón, fritos...) que ponen la guinda al pastel calórico de estas comidas.
Si lo que pretendemos es controlar nuestro peso y facilitar nuestro proceso digestivo, lo aconsejable es optar por ensaladas, lácteos desnatados (yogures y queso), frutas poco calóricas (mejor los cítricos) o verduras hervidas, asadas o en puré. No hay que quedarse con hambre ni hacer cenas muy tardías, para darle a nuestro organismo la ocasión de haber terminado la digestión antes de irse a la cama.
El dicho popular: desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo no hace sino confirmar que una cena ligera es la mejor alternativa.